martes, 10 de diciembre de 2013

Una página de Toppi (Myetzko)

He vuelto a releer a Sergio Toppi debido a la traducción de Myetzko que Nth Comic tuvo a bien encargarme. Tengo la sensación de conocer a Toppi de toda la vida. Compraba sus obras editadas en Italia antes de que Nueva Frontera las publicara de forma continuada hace demasiados años. Las compraba al tiempo que las de Dino Battaglia, que para mí siempre han ido de la mano, por muy diferentes que fuesen. Si el primero es duro, conciso, desconcertantemente impresionista en su potente trazo, el otro es sutil, delicado y elegantemente preciso en su sugerente grafismo. Y los dos son unos monstruos de la composición. Pero, veo que desbarro, así que dejaré a Battaglia para otra ocasión y me centraré en Toppi. 

Traducir algo te obliga a entender, comprender e imitar los mecanismos que utiliza el autor de la obra original al contar sus historias, para luego intentar reproducirlos en tu traducción. Al traducir Myetzko me di cuenta de algo que ya sabía pero en lo que nunca me había parado a pensar: Toppi es un cuentacuentos. Pertenece a esa estirpe de narradores que cuenta historias al calor de una hoguera, relatos verídicos, cuentos fantásticos, fábulas de la vida cotidiana... Leer una historieta suya es recordar los cuentos de Maupassant, de Stevenson, de Bierce. Cuentos que existen en sí mismos, al margen de todo contexto histórico o social que no sea el incluido en los cuentos en sí. Cuentos sencillos, directos, eficaces, atemporales. Con un toque irónico muy particular. Es un placer leerlos.

Y luego está el hecho de que lo que cuenta se transmite con dibujos. Dibujos que se mantienen al margen del relato, al tiempo que lo ilustran y lo envuelven de un modo misteriosamente simbiótico con su vigoroso trazo. Todo ello en páginas compuestas con un perfecto equilibrio de blancos y negros, donde los bocadillos de texto pasan a ser un recurso gráfico más. Compuestas utilizando y recortando elementos gráficos de un modo que a ningún otro autor se le ocurriría utilizar y mucho menos imitar más allá de lo meramente superficial. No es de extrañar que siempre haya sido un dibujante apreciado sobre todo por otros dibujantes. De hecho, creo que el único autor en cuyo trabajo se nota la influencia de Toppi de forma notable, y para bien, es Walt Simonson, que ha sabido asimilarla de una forma casi invisible en su grafismo y su narración.

Bueno, a lo que íbamos. Esa composición es el verdadero recurso narrativo de Toppi, ya que cuando no guía el ojo del lector mediante el formato de las viñetas lo hace ordenando todos los elementos de la página para que el recorrido visual sea el impuesto por el autor. Un ejemplo es la página aquí adjuntada.

La horizontalidad de la primera viñeta empuja la vista hacia abajo y la cabeza en primer término mira hacia la izquierda para que el ojo se desplace hacia la segunda viñeta de forma natural e inconsciente, al margen del tic cultural de leer de izquierda a derecha (una alteración de los elementos bien podría forzar al ojo a empezar a leer por la cuarta viñeta, la de la derecha, y más en estos tiempos de mangas publicados al estilo oriental). La segunda viñeta es un plano general de un paisaje que sirve de transición entre el escenario anterior y el siguiente, con una composición triangular en flecha hacia la derecha y cuyo horizonte se continúa con el horizonte de la tercera y cuarta viñetas, haciendo que la vista siga el recorrido buscado por el autor. El movimiento y la inclinación de la figura en plano general de la tercera viñeta desplazan la vista hacia los dos soldados de la cuarta que no dejan de ser atrezzo para dar ambiente. Además, el hecho de que la tercera y la cuarta viñetas sean una misma viñeta dividida por una calle interrumpida convierte esa figura en el centro de la composición ¡de dos viñetas diferentes!, resaltando la idea de que ese personaje es alguien importante: el protagonista (porque no basta con que vaya vestido del mismo modo que antes; en esta historieta casi todo el mundo lleva el mismo uniforme). Y, finalmente, el palo, o la rama, o lo que sea, que cruza diagonalmente la cuarta viñeta impone un recorrido visual hacia la quinta, enmarcando y componiendo al protagonista que no sólo se desplaza hacia la derecha sino que lo hace en una viñeta cuya masa de negros a la izquierda hace que pese más el blanco de la derecha, guiando también así el ojo del lector. Y, para colmo, cada viñeta por su lado también está perfectamente compuesta.

Comunicación. Cómic. Una obra de arte. 

(La muerte prematura de mi escáner me impone la reproducción de la página en francés, que será sustituida en cuanto sea posible por la página en español. Pero mientras tanto... 

Por otro lado, los interesados en Sergio Toppi, no perderán el tiempo si compran el estupendo libro Sergio Toppi, un visionario entre dos mundos, escrito por el gran Yexus. Si no se encuentra en papel, editado por Dolmen, siempre puede comprarse aquí en epub. Y aquí hay una entrevista con Yexus sobre el tema con motivo de la publicación en España de las obras de Toppi por Nth Comic).

1 comentario:

  1. Gran entrada: instructiva y sencilla a la vez. La he disfrutado mucho.

    ResponderEliminar